El todo y el propósito
La inmortalidad impersonal. Lo sabía Baruch Spinoza de forma primigenia y después Borges y Einstein. No viviremos para siempre como individuos pero somos en efecto inmortales porque formamos parte de un todo que siempre estuvo y estará. Es más, la existencia como entidades aisladas es una ilusión del ego, que es el escudo que pretende separarnos unos de otros y de la fuente de donde viene todo.
"Soy una parte del universo, tan inevitable y necesaria como las otras. Soy lo que Dios quiere que sea, soy lo que me han hecho las leyes universales. Ser es ser todo".
(Jorge Luis Borges)
Yo soy porque Él es, en Él somos todos y a la vez somos Él mismo. No es un concepto entendible de forma plena si aún se esta aspirando el humo de la religión, de la ideología y otros estupefacientes, pero una vez dominado el ego los dogmas caen por su propio peso y por fin nos elevamos a un nivel de conciencia que va mas allá del bien y el mal, y una realidad que siempre estuvo dentro de nosotros (en el universo infinito) se hace visible junto con nuevas percepciones. Uno de los frutos de tal esfuerzo es el de tomar verdadera conciencia de que lo que responde a nuestra propia naturaleza es lo realmente divino en nosotros, es lo que la fuente nos a inculcado al momento de crearnos, y así, vemos claramente la función que cumplimos dentro de ese todo, es decir, el propósito de la fuente para nuestra existencia, que es el conocimiento elemental si lo que se busca es tener una vida plena.
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